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¿EXISTE
UNA LITERATURA PATAGONICA? |
Por
Jorge Eduardo Vives |
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¿Puede
hablarse de la existencia de una literatura
auténticamente patagónica? Antes de opinar
sobre el tema, y dado
lo escueto que pretende ser este artículo,
debemos acotarlo un poco. Es demasiado ambicioso
desarrollar la temática de toda la “literatura
patagónica” en estas escasas líneas. Será
más cauto y prudente hablar sólo de un género:
el de la “narrativa patagónica”, de la novela
y el cuento; y dejar la poesía, el teatro
y la ensayística para quien quiera, seguramente
con más conocimientos, desarrollar esos
asuntos en otra oportunidad.
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...O en cualquier
otro lado de la Argentina, o en cualquier
otro lugar del mundo, es un verdadero
problema para el escritor novel. Y no
es un problema moderno: es bien sabido
que muchos escritores, ahora clásicos,
tuvieron inconvenientes para editar su
obra. Un caso paradigmático es el de Giusepppi
Tomasi di Lampedusa; cuya magistral novela
“El Gatopardo” recién fue impresa después
de su muerte, luego de sufrir múltiples
rechazos por parte de los editores. Pero
parecería que en la Patagonia, lejos de
los centros de difusión cultural ubicados
“en el norte” de nuestro país, la tarea
sea más ímproba. ¿Qué posibilidades tiene
un escritor patagónico para publicar sus
obras?
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LEONARDO
TUSO: UN ESCRITOR PATAGONICO |
Por
Jorge Eduardo Vives |
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Cuando
se escriba la historia de la literatura
patagónica habrá que rescatar muchos nombres
del olvido. Uno de esos nombres es el
de Leonardo Tuso. Nacido
el 25 de noviembre de 1902 en Montevideo,
Tuso alterna su infancia y adolescencia
entre su ciudad natal y Buenos Aires.
Concurre a la Universidad de La Plata,
sin alcanzar a concluir su carrera de
abogacía. Se inicia entonces en el periodismo.
Trabaja en Buenos Aires con Botana y Constancio
Vigil. A los 25 años ejerce un cargo directivo
en la revista “Atlántida”. Hacia esa época
se casa con Livia Zulma Echazarreta y
decide afincarse en el sur; decisión en
la que incide su espíritu aventurero.
Aunque tenía antecedentes familiares,
por cuanto su abuelo materno –cuyos restos
descansan en Comodoro Rivadavia– estuvo
junto con sus dos hijos entre los primeros
pobladores de Sarmiento.
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“SETEBOS”
o “UNA TRAZA PATAGONICA EN LA LITERATURA
UNIVERSAL” |
Por Jorge E. Vives |
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Es bien conocida,
por haber sido tema para muchos autores,
la “curiosidad” literaria que menciona
el crítico español Astrana Marín en su
introducción a una versión en castellano
de las “Obras Completas” de William Shakespeare.
En “La Tempestad”, última pieza escrita
por el dramaturgo inglés, el personaje
llamado Caliban hace referencia a Setebos,
el poderoso dios de su madre Sycorax.
Según explica Astrana Marín, esta deidad
no es otra que aquella que mencionara
Antonio Pigafetta en su “Relazione del
primo viaggio intorno al mondo”, como
perteneciente a la mitología de los patagones
(nombre que Magallanes da a los tehuelches).
Shakespeare, de acuerdo a la versión más
difundida, lo habría conocido a través
de la obra “The History of Travayle”,
del autor inglés Richard Eden, que incluye
una reseña de la crónica de Pigafetta.
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"ARGENTINA
AUSTRAL" Y LA LITERATURA PATAGÓNICA |
Por
Jorge E. Vives |
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Buceando
en viejos ejemplares de la revista “Argentina
Austral”, esa publicación pionera del periodismo
sureño cuyos 434 números fueron editados
por la Sociedad Anónima Importadora y Exportadora
de la Patagonia entre junio de 1929 y mayo
de 1968, descubrimos que la preocupación
por la literatura regional es un tema antiguo.
Desde los primeros números la revista cobijó
en sus páginas la obra incipiente de quienes
en estas latitudes empezaban a animarse
a escribir cuentos y poesías. Y también
las creaciones de autores foráneos inspiradas
en la región: crónicas de viajes y descubrimientos,
relatos históricos y toda otra manifestación
literaria cuyo telón de fondo fuese la meseta
batida por el viento, la cordillera umbrosa
o el mar encrespado.
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CUANDO
EL NOMBRE DE LA CAPITAL DEL CHUBUT FUE
CUESTIONADO |
Por
Jorge Eduardo Vives |
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Historia
y literatura van de la mano. Desde el momento
que la novela histórica abreva en las fuentes
del pasado, la novela contemporánea testimonia
la actualidad y la ciencia ficción es un
intento de “historia futura”, resulta legítimo
hablar de tal maridaje. Por lo tanto no
es extemporáneo traer a este espacio virtual,
dedicado a la literatura en general y a
la literatura patagónica en particular,
un tema relacionado con la historia regional.
La
historia patagónica es un poco anecdótica.
Sus personajes parecen surgir de las sombras,
de un extremo del escenario como en un teatro;
y luego de una breve actuación hacen mutis
sin que volvamos a saber de ellos. Esta
forma de ver la historia le quita una de
sus principales características: la de ser
una cadena de sucesos que va deshilvanándose
en el tiempo. Sus protagonistas tienen una
vida antes y después del hecho circunstancial
por el cual los conocemos; y esa trayectoria
da sentido a su actuación. Esto es lo que
sucede, por ejemplo, con el comisionado
por el gobierno nacional en la fundación
de la ciudad de Rawson, Julián Murga.
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ZACARIAS
HERRERO, POETA MARAGATO |
Por
Jorge Eduardo Vives |
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En su “Ensayo
de historia literaria patagónica”, Leonor
María Piñero menciona entre los primeros
escritores patagónicos a don Zacarías
Herrero. Este poeta nació el 6 de noviembre
de 1845 en Carmen de Patagones. Tenía
el honor de ser hijo de uno de los pobladores
que combatieron en la heroica acción del
Cerro de la Caballada del 7 de marzo de
1827. Autodidacta y de modales sencillos,
necesitaba, según él mismo decía, la más
absoluta calma para escribir sus composiciones
de estilo gauchesco, que luego hacía pasar
en limpio para corregir los errores de
ortografía.
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EL
CUENTO POLICIAL EN LA LITERATURA PATAGONICA |
Por
Jorge Eduardo Vives |
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..El
cuento policial pertenece a un género
que tiene un lugar ganado por derecho
propio en la literatura. Muchos reconocidos
escritores lo prestigiaron. En nuestro
país Jorge Luis Borges fue uno de sus
principales cultores. Además de la serie
de relatos de “H. Bustos Domecq” y su
criollo detective Isidro Parodi, escrita
en compañía de Bioy Casares, Borges creó
sus propios relatos policiales. De hecho,
algunos de sus mejores cuentos, como “El
jardín de los senderos que se bifurcan”,
“El hombre de la esquina rosada”, “La
brújula y la muerte”, e inclusive, en
cierto modo, “La intrusa”, pertenecen
a este género muchas veces, e injustamente,
calificado de “menor”.
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.Las líneas
que siguen, escritas por un neófito,
sólo pretenden introducir el asunto;
un introito escueto y difícil de
desarrollar porque no existen muchos antecedentes
sobre este tipo de narración en
la literatura sureña.
¿Qué
es la ciencia ficción?. También
llamada “fantaciencia”, “ficción
científica” o simplemente
“cf”, es un género
que admite diversas definiciones. Una
de las más precisas es la de Hugo
Gernsback, quien a principios de la década
del 30 opinó que era “una
mezcla romántica de hechos científicos
y visión poética”.
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"EL
CUENTO DE CIENCIA FICCIÓN EN LA
LITERATURA PATAGONICA " |
Por
Jorge Eduardo Vives |
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.Las líneas
que siguen, escritas por un neófito,
sólo pretenden introducir el asunto;
un introito escueto y difícil de
desarrollar porque no existen muchos antecedentes
sobre este tipo de narración en
la literatura sureña.
¿Qué
es la ciencia ficción?. También
llamada “fantaciencia”, “ficción
científica” o simplemente
“cf”, es un género
que admite diversas definiciones. Una
de las más precisas es la de Hugo
Gernsback, quien a principios de la década
del 30 opinó que era “una
mezcla romántica de hechos científicos
y visión poética”.
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.Hay ciudades
de novela y novelas de ciudades. Dublín
y “Ulises”, Buenos Aires y
“Adán Buenosayres”,
Alejandría y “El cuarteto
de Alejandría”. ¿Qué
está primero? ¿La urbe o
la creación literaria? Sin pretender
resolver el proverbial dilema del huevo
y la gallina, es lógico suponer
que por más que el artista al hiperbolizar
las cualidades de un prosaico centro urbano
logre darle características de
leyenda, debe preexistir un mínimo
sustento para su obra literaria.
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"TRAGICA
NOVELA PATAGONICA" |
Por
Jorge Eduardo Vives |
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.Héctor
Rodolfo Peña es quizás uno
de los escritores más versátiles
que ha dado la literatura patagónica.
Incursionó tanto en la poesía
como en el cuento corto y la novela. Su
amplia temática abarca la narración
costumbrista, el cuento de ciencia ficción,
algunos relatos casi policiales, el género
histórico, el intimista e incluso
el de “aventuras”. Y siempre
con la misma excelente calidad literaria,
lo que llevó a Bernardo Ezequiel
Koremblit a decir que el autor tiene un
“señalado lugar en la literatura
americana” (ésta, como las
siguientes citas de Koremblit, Bosco y
Gudiño Kieffer, está tomada
de las obras de Peña publicadas
por Editorial Galerna).
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..En
un reportaje que recientemente realizó
Sandra Pien a Alejandro Winograd, autor
de “Patagonia. Mitos y realidades”,
el escritor define su obra como “un
libro feliz”; por contraposición
a otros textos que, en su opinión,
tienen una visión “melancólica”
de la región patagónica.
La presencia de estos dos puntos de vista
diferentes en la literatura del sur merece
una breve reflexión.
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..La
mitología de la Patagonia es exuberante.
Desde Pigafetta en adelante los exploradores
y viajeros que visitaron la región
registraron las imaginativas leyendas
aborígenes, mantenidas vivas por
la tradición oral. A los mitos
originales se fueron agregando otros,
producto de la fusión de las creencias
de los colonizadores con el acervo folklórico
local. Con el tiempo la tarea de registro
se fue haciendo más sistemática
y científica, hasta finalmente
quedar en manos de los especialistas:
arqueólogos, etnólogos,
antropólogos.
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EL
CUENTO DE TERROR EN LA LITERATURA PATAGONICA
|
Por
Jorge Eduardo Vives |
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.¿Qué
diferencia los cuentos “de terror”
de los relatos pertenecientes a otros
géneros literarios? En principio,
la presencia de lo sobrenatural; pero
no en forma maravillosa o fantástica,
sino ominosa y terrible. Para que el cuento
sea “de terror” debe asustar,
o al menos causar cierto desasosiego:
una sutil inquietud del espíritu
ante los hechos narrados que, de ser ciertos,
provocarían espanto.
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.Sarmiento
tiene varios puntos en común con
el valle inferior del río Chubut.
En principio, ambos son oasis enclavados
en la meseta patagónica, manchones
verdes de labrantíos perfilados
por largas filas de álamos que
celebran la presencia vital del agua.
Desde una referencia histórica,
los dos lugares contaron en sus inicios
con la presencia de colonos galeses, quienes
sembraron a la par de sus cultivos, sus
tradiciones; que sumadas a las costumbres
de pobladores de otros orígenes
dieron un variopinto colorido a la sociedad.
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.En los párrafos
iniciales de la novela “Los náufragos
del Jonathan”, su protagonista,
Kaw-djer, mediante un certero disparo
de fusil salva a un aborigen fueguino
de morir en las garras de un... jaguar.
Esta escena podría parecer producto
del error de un escritor que ambientaba
sus obras en regiones que no conocía
personalmente, lo que se prestó
a equivocaciones como la que comete al
dotar de cuernos a los guanacos en su
libro “El faro del fin del mundo”.
Sin embargo, salvando el anacronismo,
debido a que Julio Verne lo sitúa
a fines del siglo XIX, el episodio del
jaguar podría resultar verosímil.
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.Los visitantes
del Museo Egidio Feruglio de la ciudad
de Trelew pueden observar que su sala
de conferencias recibe el nombre de “Germán
Sopeña”, justo homenaje para
un escritor que, habiendo conocido la
Patagonia en la plenitud de su carrera
profesional, quedó subyugado por
el misterio y el encanto de la región.
Transformándola casi en su tierra
adoptiva, volvía a ella cada vez
que sus obligaciones se lo permitían.
Fue así como en una de esas oportunidades
halla la muerte en un accidente de aviación
junto con sus compañeros de viaje,
cuando se dirigían a izar una bandera
nacional en el mismo lugar de la costa
del lago Argentino donde lo hiciera el
Perito Moreno en 1877.
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.La historia
de la Colonia Galesa del Chubut es un
entramado formado por la vida y obra de
sus pobladores que, como los hilos multicolores
de un tapiz, al entrelazarse crean las
figuras que representan el pasado. Cada
uno de estos hilos, cada una de estas
vidas, como sucede en el tapiz, tiene
tramos visibles y otros que permanecen
ocultos; y también insospechados
puntos de contacto con el resto de las
hebras del tejido. Ejemplo de esa urdimbre
es la vida de Thomas Gwilym (“T.
G.”) Pritchard, ganador del primer
sillón bárdico otorgado
en el Eisteddfod del Valle. “T.
G.”, galés de nacimiento,
llegó al Chubut proveniente de
Estados Unidos hacia 1874, junto con su
primo David Beynon Williams. En 1877 la
Junta de Educación del valle lo
nombra maestro de la Colonia; da clases
en la zona de Glyn Du y también
en Moriah. Tanto William Hughes, en su
obra “A orillas del río Chubut
en la Patagonia”, como Lewis Jones
en “Una nueva Gales en Sudamérica”,
mencionan su actuación docente.
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.Hace un
tiempo Carlos Ferrari publicó en
estas páginas un artículo
que presentaba a la historieta como un
particular género literario; que
requiere no sólo un buen escritor
capaz de redactar un guión ameno,
sino también un fino dibujante
que sepa reflejarlo en certeras viñetas,
obligadamente sintéticas. En la
Argentina existieron, y existen, muy buenos
“historietistas”; a veces
se trata del binomio formado por un escritor
y un dibujante; otras veces ambos papeles
se combinan en una sola persona. Tal es
el caso del autor de la historieta que
motiva este trabajo. .
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"ESCRITORAS PATAGONICAS !!" |
Por Jorge Eduardo Vives |
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La literatura no es cuestión de géneros. En un artículo publicado el año pasado en este blog, Olga Starzak señalaba que se debe “ pensar en la literatura como lenguaje, como expresión, como estructura estética que no conoce de sexos. (...) independientemente de la temática (...) una obra literaria puede ser escrita por cualquier persona, más allá de su condición genérica”. No hay una literatura femenina y una masculina: es una sola, universal, en la que se destacan por igual mujeres y hombres. Pero ello no es obstáculo para aprovechar la oportunidad que ofrece este mes de marzo a fin de recordar y homenajear a las escritoras que dan brillo a las letras patagónicas.
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"UN ELOGIABLE HOMENAJE AL “MIMOSA” EN BUENOS AIRES!!"
|
Por Jorge Eduardo Vives |
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El 21 de octubre del año pasado fue presentada en el Centro Naval de la ciudad de Buenos Aires, ubicado en la esquina de Florida y Córdoba, una maqueta del velero “Mimosa” construida por el señor Héctor Martinoia, reconocido modelista naval con más de 25 años de trayectoria en la actividad que ha realizado trabajos para la Armada Argentina, el Servicio de Hidrografía Naval, el Astillero Río Santiago y otras instituciones. Entre los asistentes al acto se encontraba la señora Nancy Humprheys, quien colaboró con el maquetista brindándole información de suma utilidad para concretar el proyecto.
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La montaña
se presta para sumirse en la literatura;
ya sea en su faz creativa, la labor del
escritor, como en su faz lúdica,
el placer del lector. Las cumbres que enlazan
el espíritu humano con la inmensidad
del universo; los bosques umbríos
con sus misterios insondables ocultos detrás
de cada árbol; las largas noches
de invierno cuando la luna congelada ilumina
el suelo níveo; todo incita a la
imaginación de quien se abisma en
las páginas de un buen libro o se
aboca a la tarea de transmutar sus sentimientos
y pensamientos en palabras que otros disfrutarán
luego.
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"LA
PUERTA DE LA PATAGONIA"
|
Por Jorge Eduardo Vives |
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Bahía
Blanca es una ciudad de encuentros: en su
policroma fisonomía el mar se encuentra
con el campo y la Pampa con la Patagonia.
Esta encrucijada ofrece un rico repertorio
de paisajes y personajes; y genera un ambiente
propicio para las manifestaciones del espíritu
humano. Sin dudas, “la puerta de la
Patagonia” es un foco cultural que
brilla con luz propia en el sur argentino.
Su renombrada orquesta sinfónica,
los numerosas artistas plásticos
que exponen en las salas locales y una profusión
de talentosos escritores remarcan este acierto.
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"REPORTAJE
A FERNADO GOYANARTE"
|
Por Jorge Eduardo Vives |
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Fernando
Jorge Goyanarte (53 años, nacido
en Goyena, provincia de Buenos Aires, pero
actualmente radicado en Bahía Blanca)
es el autor de “S.O.S. Humanos”,
un sentido alegato en defensa de la humanidad,
de su espiritualidad y de su capacidad para
superar, si se lo propone, los desafíos
que presenta la compleja sociedad actual.
El mundo de las letras le resulta familiar,
ya que es pariente cercano de Juan Goyanarte,
autor de “Lago Argentino”, una
de las obras más representativas
de la literatura de temática patagónica.
El escritor se avino gentilmente a recibirnos
en su casa acompañado de su señora,
Teresa, activa colaboradora en la preparación
de su libro, para contestar nuestra requisitoria.
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La Patagonia está
íntimamente ligada al mar que contornea sus extensas
y quebradas costas. Antes de la llegada de los marinos europeos
existía un pueblo aborigen de raigambre marítima:
los yaganes, avezados canoeros de los archipiélagos
fueguinos. Cuando arribaron los exploradores del Viejo Mundo
lo hicieron a través de esas aguas bravías, blancas
de la espuma que el viento deshilacha de las crestas de las
olas.
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"LA
LITERATURA DE LA COLONIA GALESA"
|
Por Jorge Eduardo
Vives |
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Entre otras manifestaciones
culturales, la Colonia Galesa del Valle del Chubut generó
una literatura de características bien definidas, reflejadas
tanto en la narrativa como en la poesía. El apogeo de
esta vertiente literaria patagónica tuvo lugar entre
los años 1865 y 1930; aunque en el caso de la obra poética,
gracias a la realización periódica del Eisteddfod,
se prolongó hasta 1950. (Media después un lapso
de quince años durante el cuál ese concurso no
se lleva a cabo; hasta que se reinicia en 1965. Esta discontinuidad
temporal dio al certamen un tono diferente. A cien años
de su fundación la Colonia se había integrado
por completo al resto del país; el Eisteddfod, desde
el punto de vista de este artículo, adquiría
otro significado).
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"EL
REGIONAL " SIEMPRE PRESENTE EN LA CULTURA VALLETANA
|
Por Jorge Eduardo
Vives |
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Desde Literasur queremos
agradecer al periódico “El Regional” y a
su director, el señor Boris Thomas, la distinción
de la que nos hizo objeto al difundir a través de ese
reconocido medio de prensa algunos artículos publicados
en el blog; tales como el referido a la maqueta del “Mimosa”
construida por Héctor Martinoia, la nota sobre el proyecto
educativo de la ciudad de Magdalena y el homenaje a nuestra
recordada María Sáez de Comes.
“El Regional” es, sin
dudas, el principal órgano de prensa que promociona
la cultura valletana. En sus páginas se conservan valiosas
notas que mantienen viva la historia regional; a la par que
se suman otras sobre la actualidad regional que muestran la
vitalidad y la pujanza de la zona. Con ya más de 63
años de vida, desde aquel 25 de mayo de 1946 en que
fuera fundado por don Evan Thomas es dirigido actualmente por
su nieto Boris. Durante todos estos años “El Regional”
ha mantenido en forma constante su interés por preservar
las manifestaciones culturales regionales.
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Unos años después
de la llegada de los galeses, otra vertiente colonizadora arribó
al Chubut. En 1902, dieciocho colonos de origen “boer”
desembarcaron en cercanías de la que luego sería
la ciudad de Comodoro Rivadavia para poblar los campos aledaños.
Con el correr del tiempo se sumaron muchas otras familias sudafricanas.
Más allá de su significado social y político,
la llegada de los “boere” (“boere”
es el plural de “boer” en afrikáans) aportó
una nueva vertiente cultural que enriqueció aún
más el acervo patagónico.
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"ALGO
MAS SOBRE EL MAR AUSTRAL"
|
Por Jorge Eduardo
Vives |
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En un artículo
anterior se describió brevemente la importancia del
mar como fuente inspiradora para la narrativa patagónica
testimonial. En este nuevo trabajo se tratará de precisar
la influencia que el mar patagónico ejerció sobre
los escritores de ficción.
Cita obligada es referirse a las obras de Julio Verne. El escritor
francés, con su visión decimonónica y
romántica de países lejanos y exóticos
a los que no conocía personalmente, muestra una Patagonia
eminentemente marítima, en especial en dos de sus obras:
“El faro del fin del mundo”, que transcurre en
la Isla de los Estados; y “Los náufragos el Jonathan”,
desarrollada en el archipiélago magallánico chileno.
Estas obras, plenas de aventuras como todos los libros de Verne,
fueron publicadas, respectivamente, en 1905 y 1910.
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En los “Bestiarios”
medievales convivían, en abigarrada colección,
animales reales e imaginarios. Si bien la literatura patagónica
no dispone de tal catálogo de bestias, muchos escritores
hacen referencia en sus obras a la variada fauna que puebla
la geografía sureña. Y al igual que en los “Bestiarios”,
las citas reúnen entes verdaderos y ficticios.
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Una calle de la ciudad
de Trelew es denominada “Edmundo Elsegood”. Según
la página web de la Municipalidad se trata de quien
"intentó fundar una colonia en 1856 en el mismo
lugar donde Jones hizo el fuerte en 1854, fracasando".
Referencias igualmente breves figuran en la “Historia
del Chubut”, de Clemente Dumrauf; y en “Crónica
de la Patagonia y Tierras Australes” de Antonio Álvarez.
La aventura colonizadora de Elsegood y su azarosa vida, que
incluyó un romance de novela, pasó en el Valle
discretamente al olvido. Pero no fue así en Carmen de
Patagones, cuna de navegantes sureños, ciudad madre
de ciudades australes, que supo conservar la memoria de este
marino radicado allí a principios del siglo XIX.
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Es fácil percibir
la bidimensionalidad esencial de la Patagonia: por un lado
el mar, por otro la meseta. En estas páginas se ha descrito
más de una vez cómo la literatura regional indaga
en esta doble vertiente. Pero la realidad regional es tridimensional;
al mar, a la tierra, hay que sumar el aire. ¿Se refleja
ese tercer ámbito, el espacio aéreo, en la literatura
regional? Aunque en principio no lo parece, a poco de andar
se encuentran muchos escritores que incorporan los cielos sureños
a sus creaciones.
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Cronología
Patagónica
Rodolfo Cananor
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Conversaciones
con el valle
Julia Chaktoura
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La octava plaga
Julia Chaktoura
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Patagonia azul
y blanca
Clemente Dumrauf
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En carne viva
Nélida Cabrillana
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El combate
de Patagones
Rodolfo Cananor
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Por los caminos
de ELÜMGÁSSÜM
René Casamiquela
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