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SELECCIÓN DE CUENTOS Y POEMAS DE AUTORES DE OTRAS LATITUDES

INDICE POR AUTORES - en orden alfabético-

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CUENTOS
Autor
GALLIANO, GUSTAVO
obra
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"OLVIDANDO A XIARA"
 
 
Autor
SORIANO, OSVALDO
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"EL HIJO DE BUTCH CASSIDY"
 
 
Autor
WILCOCK, RODOLFO
obra
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"MASSENIO LOPPI"
 
 
POEMAS
Autor
BORGES, JORGE LUIS
obra
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"POEMA CONJETURAL"
 
 
Autor
GARCIA LORCA, Federico
obra
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"ALBA"
 
 
Autor
HUIDOBRO, VICENTE
obra
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"HORIZONTE"
 
 
Autor
MACHADO, ANTONIO
obra
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"CANTE HONDO"
     
Autor
NERUDA, PABLO
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"DEJAME SUELTAS LAS MANOS..."
     
Autor
ORTIZ, JUAN L.
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"PARA QUE LOS HOMBRES"
     
Autor
OROZCO, OLGA
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"ESA ES TU PENA"
     
Autor
PIZARNIK, ALEJANDRA
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"HIJA DEL VIENTO"
     
Autor
SALINAS, PEDRO
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"SIN VOZ, DESNUDA"
     
Autor
STORNI, ALFONSINA
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"LA CARICIA PERDIDA"
 
Cronología Patagónica
Rodolfo Cananor

 
 
 
Conversaciones con el valle
Julia Chaktoura

 
 
 

La octava plaga
Julia Chaktoura

 
 
 
Patagonia azul y blanca
Clemente Dumrauf

 
 
 
En carne viva
Nélida Cabrillana

 
 
 
El combate de Patagones
Rodolfo Cananor

 
 
 
Por los caminos de ELÜMGÁSSÜM
René Casamiquela

 
 
OLVIDANDO A XIARA
de Gustavo Galliano

¿Cómo olvidarme de Xiara?... Sería como quedar atrapado eternamente, en la cima del magno Aconcagüa. Pero sería una utopía.

Utopía de aquellos que aún resisten a creer en el olvido. Imposible abstraerse ante ella. Su sola presencia todo lo invade y todo lo torna supremo.

Es como si una ráfaga de aire fresco, mezcla de pino y hierba fresca, te insuflara los pulmones, te despertara el alma, te convirtiera en alguien mejor, y a la vez, otra ráfaga de calor intenso, denso, te lleva a desearla más que a nada en el Universo. A desear su infierno, si existiera un infierno, o más de uno, según el Gran Dante.

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MASSENIO LOPPI
de Rodolfo Wilcock

Lolla era y es aún la novia de Massenio Loppi, un joven apuesto, bonceado y deportista, rebosante de salud y alegría; quien, sin embargo, desde hace un tiempo, se ha convertido en un espejismo. Adiós entonces a toda esperanza de encuentros amorosos, de diálogos apacibles, de tête-à-têtes bajo el claro de luna: incluso si lo persiguiese en un jeep por el desierto que comienza detrás de la casa, Massenio se escaparía hacia las montañas; y si intentase alcanzarlo en barco por el mar que se extiende frente a la casa, Massenio igualmente se alejaría, trémulo sobre el horizonte.

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EL HIJO DE BUTCH CASSIDY

de Osvaldo Soriano

El Mundial de 1942 no figura en ningún libro de historia pero se jugó en la Patagonia argentina sin sponsors ni periodistas y en la final ocurrieron cosas tan extrañas como que se jugó sin descanso durante un día y una noche, los arcos y la pelota desaparecieron y el temerario hijo de Butch Cassidy despojó a Italia de todos sus títulos.
Mi tío Casimiro, que nunca había visto de cerca una pelota de fútbol, fue juez de línea en la final y años más tarde escribió unas memorias fantásticas, llenas de desaciertos históricos y de insanías ahora irremediables por falta de mejores testigos.

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POEMAS
POEMA CONJETURAL
de Jorge Luis Borges

El doctor Francisco Laprida, asesinado el día 23
de septiembre de 1829 por los montoneros de Aldao, piensa antes de morir:

Zumban las balas en la tarde última.
Hay viento y hay cenizas en el viento,
se dispersan el día y la batalla
deforme, y la victoria es de los otros.
Vencen los bárbaros, los gauchos vencen.
Yo, que estudié las leyes y los cánones,
yo, Francisco Narciso de Laprida,
cuya voz declaró la independencia
de estas crueles provincias, derrotado,
de sangre y de sudor manchado el rostro,
sin esperanza ni temor, perdido,
huyo hacia el Sur por arrabales últimos.

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ALBA
de Federico García Lorca
Mi corazón oprimido
siente junto a la alborada
el dolor de sus amores
y el sueño de las distancias.
La luz de la aurora lleva
semillero de nostalgias
y la tristeza sin ojos
de la médula del alma.
La gran tumba de la noche
su negro velo levanta
para ocultar con el día
la inmensa cumbre estrellada.
¡Qué haré yo sobre estos campos
cogiendo nidos y ramas,
rodeado de la aurora
y llena de noche el alma!
¡Qué haré si tienes tus ojos
muertos a las luces claras
y no ha de sentir mi carne
el calor de tus miradas!

¿Por qué te perdí por siempre
en aquella tarde clara?
Hoy mi pecho está reseco
como una estrella apagada.

 

HORIZONTE
de Vicente Huidobro

Pasar el horizonte envejecido

Y mirar en el fondo de los sueños
la estrella que palpita

Eras tan hermosa
que no pudiste hablar

Yo me alejé
Pero llevo en la mano
Aquel cielo nativo
Con un sol gastado

Esta tarde
en un café
he bebido

Un licor tembloroso
Como un pescado rojo

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CANTE HONDO
de Antonio Machado

 

Yo meditaba absorto, devanando
los hilos del hastío y la tristeza,
cuando llegó a mi oído,
por la ventana de mi estancia, abierta

a una caliente noche de verano,
el plañir de una copia soñolienta,
quebrada por los trémolos sombríos
de las músicas magas de mi tierra.


... Y era el Amor, como una roja llama...

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DEJAME SUELTAS LAS MANOS...
de Pablo Neruda

 

Déjame sueltas las manos
y el corazón, déjame libre!
Deja que mis dedos corran
por los caminos de tu cuerpo.
La pasión —sangre, fuego, besos—
me incendia a llamaradas trémulas.
Ay, tú no sabes lo que es esto!

Es la tempestad de mis sentidos
doblegando la selva sensible de mis nervios.

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PARA QUE LOS HOMBRES
de Juan L. Ortiz

Para que los hombres no tengan vergüenza
de la belleza de las flores,
para que las cosas sean ellas mismas: formas sensibles
o profundas de la unidad o espejos de nuestro esfuerzo
por penetrar el mundo,
con el semblante emocionado y pasajero de nuestros sueños,
o la armonía de nuestra paz en la soledad de nuestro pensamiento,

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ESA ES TU PENA

de Olga Orozco

Ésa es tu pena.
Tiene la forma de un cristal de nieve que no podría existir si no existieras
y el perfume del viento que acarició el plumaje de los amaneceres que no vuelven.
Colócala a la altura de tus ojos
y mira cómo irradia con un fulgor azul de fondo de leyenda,
o rojizo, como vitral de insomnio ensangrentado por el adiós de los amantes,
o dorado, semejante a un letárgico brebaje que sorbieron los ángeles.

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HIJA DEL VIENTO
de Alejandra Pizarnik

Han venido.
Invaden la sangre.
Huelen a plumas,
a carencias,
a llanto.
Pero tú alimentas al miedo
y a la soledad
como a dos animales pequeños
perdidos en el desierto.
Han venido
a incendiar la edad del sueño.
Un adiós es tu vida.

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SIN VOZ, DESNUDA
de Pedro Salinas

Sin armas. Ni las dulces sonrisas,
ni las llamas rápidas
de la ira.
Sin armas. Ni las dulces sonrisas,
ni las llamas rápidas
de la ira.
Sin armas.
Ni las aguas de la bondad sin fondo,
ni la perfidia, corvo pico.
Nada. Sin armas. Sola.
Ceñida en tu silencio.

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LA CARICIA PERDIDA
de Alfonsina Storni

Se me va de los dedos la caricia sin causa,
se me va de los dedos... En el viento, al pasar,
la caricia que vaga sin destino ni objeto,
la caricia perdida ¿quién la recogerá?

Pude amar esta noche con piedad infinita,
pude amar al primero que acertara a llegar.
Nadie llega. Están solos los floridos senderos.
La caricia perdida, rodará... rodará...

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