Si ves un ave tendida sobre el suelo puede que sea una paloma muerta.
O tal vez sea un ángel abatido en el vuelo o un poema inconcluso, una promesa trunca, un frustrado desvelo,
Y al fin llega ese día crucial en que las voces de todas las angustias forman un coro patético doliente monocorde para soltar el llanto reprimido (todos los llantos) de cada atardecer, de cada despedida,
Sumergirse en un lago
muy tibio
y cristalino;
sentir que por la piel
te corre y cosquillea
la resolana
de un tierno mediodía;
dejarse agasajar
por múltiples caricias
que te despiertan e incitan
el deseo;